Imaginemos un etnógrafo recién llegado a una comunidad que desea conocer. Es su primer día en el lugar y no entiende el idioma que allí se habla ni las costumbres que rigen la vida cotidiana. ¿Qué hace? Tras mirar a su alrededor, busca agraciarse con los nativos y al fracasar en su primera tentativa por comunicarse fluidamente con ellos, seguramente tomará distancia y buscará entre sus pertenencias un lápiz y cuaderno (o algún dispositivo de función equivalente) para tomar algunas notas sobre sus primeras experiencias. La incomodidad inicial se tiende diluir de un modo algo extraño al refugiarse momentáneamente en las notas que comienza a escribir sobre la vida social del lugar.

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