Marx está muerto titulaba el Kölner Stadtanzeiger de Colonia (Alemania) en el aniversario 175 del nacimiento de Karl Marx, cuatro años después del punto cúlmine de la crisis de la República Democrática Alemana y la consecuente reunificación –como se le llama en los libros de historia– o adopción [Übernahme] –como es admitido por los ciudadanos alemanes en el presente. Con el advenimiento ininterrumpido de nuevas y diversas crisis sociales, no sólo resurge la curiosidad por el diagnóstico societal que hiciera Marx, sino que también la necesidad de asegurarse de su defunción en el campo de la lucha de ideas. Que “Marx es hoy día completamente irrelevante”, que “ya no tiene nada más que decir”, que “su teoría está presa de un materialismo antihumanista”, etc. Lo importante es que la incredulidad e incomprensión ante la diversidad de crisis que azotan a la sociedad contemporánea no agreguen incertezas a algo resueltamente claro. Marx está bien muerto y la resurrección es solo para divinidades.

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